jueves, 13 de noviembre de 2014

SON COMO NIÑOS PERO COBRAN COMO ADULTOS

 Son como niños pero no cobran como niños sino como adultos responsables que debieran ser. Por 3000 euros al mes que perciben ya les vale estar a la altura de lo que los murcianos merecen
El desgobierno y el enfrentamiento entre concejales del PP en el Ayuntamiento de Murcia es cada día más evidente y lamentable. Y las peleas no son de ahora sino que vienen de lejos sin que el alcalde Cámara, que es su jefe, haya hecho nada al respecto.  Decía Pérez Reverte que “Rajoy parecía una liebre paralizada por los faros de un automóvil”.  En Murcia es Miguel Ángel Cámara la liebre paralizada por los faros de un automóvil que le va arrollar si no se mueve.

Cuando no son los toldos, son los maceteros, las farolas o las bicicletas. La cuestión es que saltan chispas entre varios concejales del equipo de gobierno municipal.  

A las ediles Ana Martínez Vidal y Adela Martínez Cachá solo les falta una piscina de barro. Están enfrentadas por unos maceteros que costaron 30.000 euros y que ahora duermen abandonados en un solar de Churra. La edil de Calidad Urbana, Ana Martínez Vidal acusa a Parques Jardines de no regarlos y la edil Martínez Cachá responde que nunca se le pidió ese servicio como si no supiese que las plantas necesitan agua. Supuestamente se reúnen cada miércoles en Junta de Gobierno ¿Tanto les cuesta coordinarse? ¿Tan insoportable les resulta hablar entre ellas? 

Por otra parte el concejal de Servicios y Obras, José Arce ha cargado contra su compañera de Calidad Urbana, Ana Martínez Vidal por anunciar por su cuenta que se van a encender farolas en pedanías. Arce considera que ha invadido sus competencias y la acusa de mentir porque, según dice, "las farolas no se encenderán mientras este él al frente de la concejalía".

Y para rematar el culebrón parece que también anda tirante la relación entre el concejal de Tráfico y Transportes, Javier Iniesta y la edil de Medio Ambiente, Adela Martínez Cachá por acaparar los focos de la prensa para él solo en la presentación de una campaña sobre vehículos y bicicletas que supuestamente debería haber presentado Martínez Cachá que, con más fracasos que aciertos,  gestiona los temas de la bici en la ciudad de Murcia.  Martínez Cachá mata por una buena foto y un titular en el periódico dada su desmedida ambición política. Dicen de ella que es más trepadora que la hiedra. De eso saben mucho en la UCAM y en el colegio de Ingenieros Agrónomos de Murcia.

Y mientras algunos concejales del PP enarbolan la bandera del ego y se pelean en público, el alcalde Cámara, que hace meses dejó de ejercer el liderazgo político, sale corriendo hacia la maratón de Nueva York para escapar de la jaula de grillos en la que se ha convertido el consistorio. Viaje, por cierto, que algunos concejales del PP aprovecharon para vaciar sus agendas de actos y tomarse unos días de relax. Ya se sabe que cuando  el gato no está en casa los ratones bailan y más cuando el gato más bien parece liebre o conejo.

Los egocéntricos concejales no terminan de ser conscientes de que las listas electorales son cerradas y de que el voto que pierde uno con sus rabietas, lo pierden todos. Lo saludables que serían las listas abiertas. Más de uno se iría directamente a su casa pero los ciudadanos no decidimos. Deciden los partidos políticos en los que hay de todo menos democracia.
Y ante tanto ridículo político y viéndose venir un estrepitoso fracaso electoral en 2015,  la concejala Nuria Fuentes, que reconoce que siente vergüenza ajena, se ha liado la manta a la cabeza y ha espetado a sus compañeros lo que Cámara debería haber dicho hace muchos meses: “Hay problemas más importantes para los ciudadanos”. “Los trapos sucios se lavan en casa”. “Dejémonos de idioteces. Las diferencias entre concejales se resuelven de puertas para adentro”. 

Ya veremos si tal alarde de sinceridad y valentía política no le trae consecuencias a Nuria Fuentes. La envidia es muy mala y no escasea precisamente en el seno del equipo de gobierno. Murcia es un pueblo grande  y sus compañeros -los maduros y los inmaduros-  saben que en pedanías y en barrios le susurran al oído e incluso le piden discretamente que de un paso al frente para ser la candidata a la alcaldía en 2015 en sustitución de Cámara a quien ya ven amortizado y con un pie fuera de La Glorieta. Cámara puede decir que "está a diposición del partido" y que "tiene ganas de repetir".  Puede cantar misa en arameo.  La dirección nacional del PP no se puede permitir poner de candidato en Murcia a una persona a la que puedan sentar en el banquillo en un corto plazo de tiempo. Él lo sabe y Valcárcel también.

El futuro político de Cámara dependerá de cómo evolucione el caso de corrupción Umbra en el que está imputado y no pinta nada bien para el primer edil a pocos meses de los comicios. Cámara es consciente de ello y los concejales tendentes a las rabietas y a las comidas conspiratorias de los domingos también. Tiene mal aspecto en el fondo y en la forma. Huele mal y no solo por las granjas de cerdos transportados a precio de oro en la zona norte de la ciudad. 

Dada la situación puede que Cámara, en su fuero interno, haya pensado ya en un candidato alternativo del PP en el caso de que el juez decida finalmente sentarlo en el banquillo. Si lo ha hecho se lo tiene muy callado. Si no lo ha hecho sería aconsejable a no ser que le de exactamente igual ocho que ochenta o haya decidido dejar su propia sucesión en manos de Valcárcel que, visto cómo gestiona sucesiones, podría hacer cualquier cosa. Eso sí. Agotando los plazos para no perder poder aunque eso perjudique al PP.

 ¡¡Viva el vino y los chuches!! que dijo Rajoy.

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